Goyard perpetúa la tradición de personalización según los estándares más elevados: todos los monogramas son pintados a mano con pinturas exclusivas hechas con pigmentos estrictamente naturales, permitiendo de esto modo versatilidad y elegancia.

Gracias a una gran selección de diseños y fuentes que se presentan en una amplia gama de tonos, cada cliente puede hacer exclusivo su Goyard y expresar su individualidad.

El misterio de ésta marca de lujo que está a la altura de Louis Vuitton y Hermés no vende online, no publicita ni elige celebrities para anunciar sus productos.

Comenzó en 1792 como Maison Martin para luego tomar el nombre de Goyard, en 1845, que fue un aprendiz de la firma que estuvo 32 años a frente de la misma .

Comenzaron con cajas de embalajes  que luego se transformaron en baúles personalizados con el monograma que lo  identificaba.

El sueño de cualquier ‘fashionista’ no es tanto comprar un diseño terminado de Goyard, sino encargar uno totalmente personalizado: materiales, funcionalidad, diseño…

Uno de los encargos más especiales recibidos por la ‘maison’ partió de Hugh Grosvenor, segundo Duque de Westminster y el hombre más rico de Gran Bretaña allá por 1925. Fue un regalo para su amante, Coco Chanel. Un baúl. Un año después, el Duque se divorció de su mujer y le pidió matrimonio a la diseñadora, quien declinó su oferta. “Hay muchísimas duquesas”, explicó. “Pero solo hay una Coco Chanel”.

Sus diseños han sido adquiridos por la realeza europea Actualmente las celebrities pasean sus diseños por la alfombra roja