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La mayoría de  nuestra vida la pasamos apegándonos a cosas y  a personas convirtiéndonos dependientes de ello. Nos abrochamos a sentimientos, a personas que no nos hacen bien, a cosas, hábitos y pensamientos totalmente innecesarios.

Todo este paquete, las invito a que lo desechen, a que lo dejen atrás al DESAPEGO.

Nada de todo esto lo necesitamos, los rencores, los recuerdos dolorosos, las personas tóxicas en la vida que pasan solo para dañar, todo eso hay que dejarlo atrás. El dolor, las lágrimas, el pasado. Dejar el pasado y simplemente vivir el hoy.

En la vida nos pasan muchas cosas que nos marcan, dejan huellas, pero debemos aprender que esas huellas justamente están para que no nos equivoquemos nuevamente, para que el “hoy” lo vivamos de manera distinta.

Aprendamos a despojarnos del baúl de los recuerdos, ya que todo lo malo, las angustias, los rencores, la envidia, la disconformidad, la bronca, el stress, nos lleva a la enfermedad. “El cuerpo grita lo que la boca calla”. Entonces ¿Por qué nos vamos a pegar como plasticola a todo esto que nos intoxica?

Desapegarnos chicas, desapegarnos de todo lo malo, hay que vivir el hoy, el ahora, el ya, el minuto a minuto disfrutándolo a cada instante, sin mochilas, las mochilas pesan, así que sácate la mochila y ¡A VIVIR!

Es tan linda la vida, con todas sus curvas y contra curvas que son un aprendizaje constante, continuo, aprendamos de eso, del hoy y no suframos por lo que puede llegar a ser o seria o será. El presente sin cargas.

Disfrutemos del amor, de la ternura, de la amistad, de los animales, de la naturaleza. Hay tanto por hacer para sentirnos bien con nosotros mismos sin banalidades y sentimientos obscuros, sin apegarnos a cosas y a personas. Escucha los latidos de tu corazón, oí a ver que te dicen, despacio, en silencio, sin temor.

Te invito a que hagamos la prueba poco a poco, desapégate, desabróchate y viví más plena y feliz.

 

M. Eugenia Kurlat