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1 Evitar el contacto con productos de limpieza

Cuando  realices las tareas de limpieza en tu hogar, utiliza guantes para evitar el contacto directo de las manos con los productos químicos, incluido el detergente.

Procura prestar atención a tus uñas para que crezcan sanas y fuertes humectándolas a diario y cortándolas.

2 No cortar las cutículas

Las cutículas actúan como una barrera natural para proteger las uñas frente a hongos y bacterias, y si las cortas o manipulas, ya no tendrás esa protección.

Quitarte las cutículas puede conducir a infecciones y al daño permanente en las uñas, y además a la larga tus cutículas se verán peor, rasgadas, hinchadas o inflamadas.

3 Limitar las manicuras profesionales

Si bien es un gusto lindo de darse y nos dejan las uñas increíbles, estudios demuestran que si se someten las uñas a manicuras profesionales regulares, es probable que tiendan a estar secas y frágiles debido a su exposición a los químicos y fuertes ingredientes.

4 Evitar el quita-esmalte a base de acetona

Todos los dermatólogos parecen coincidir en una misma cosa. Lo mejor para las uñas es evitar los quitaesmaltes con acetona, ya que contribuye a que las uñas se vuelvan más frágiles.

5 Evitar el exceso de agua

Los largos baños calientes no son buenos para las uñas, ya que las deshidratan.. La crema hidratante es mejor aplicada justo después de la ducha, pero cuidado, no hidrates justo antes de pintártelas, pues el aceite impide la adherencia del esmalte.

6 Proteje tus uñas.

Una base es indispensable, incluso bajo un esmalte transparente, para proteger las uñas y fijar el esmalte. Además, el esmalte de uñas no se debe secar jamás al sol, ni bajo un foco de calor, ya que hacen que se levante en seguida y que la base se vuelva amarilla. Para secar el esmalte instantáneamente puedes pasar los dedos por la canilla de agua fría unos minutos después de aplicarlo.