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Cuando comemos rápido, las hormonas que provocan saciedad no son liberadas a tiempo, por lo que tardan  en llegar al estómago, entonces es cuando comemos más y en consecuencia, engordamos.

Al no masticar bien cada bocado, el funcionamiento de nuestro sistema digestivo empeora, ya que no se realiza la salivación de los alimentos, tornando a la digestión más pesada.

¿Qué sucede en nuestro organismo?

Si comemos rápido, no nos llenamos. Debemos tener en cuenta que la sensación de saciedad tarda entre 20-25 minutos en llegar al cerebro, por lo que si comemos rápidamente, en 10-15 minutos, esto supone ingerir muchos alimentos en poco tiempo, y el hambre sigue allí, sin desaparecer, no hay saciedad.

En la regulación del hambre, intervienen  hormonas, y también el estómago que al comer provoca distensión gástrica, siendo ésta una de las primeras señales de saciedad que es transmitida por el sistema nervioso.

Al comer de prisa, hay entrada excesiva de aire que se convierte en gases molestos y puede llevar a dolores estomacales.

Todo esto provoca una asimilación de nutrientes deficientes, donde las grasas no se absorben correctamente y terminan haciendo daño a nuestro organismo.

Una de las leyendas dice que comer rápido engorda, esto no es real, sino que cuando comemos rápido, ingerimos más cantidad de alimentos porque no nos sentimos saciados, y por lo tanto, engordamos.

¿Qué  podemos hacer entonces?

No es fácil lograr dedicar el tiempo suficiente a cada comida, o comer lentamente cuando no estamos acostumbrados, pero es necesario crear el hábito para mejorar nuestro metabolismo.

* Hacernos del tiempo necesario: debemos dedicar por lo menos 30 minutos para cada comida. No ver televisión mientras comemos, ya que además es un momento de encuentro familiar, y a nivel orgánico debemos entender las repercusiones negativas que provoca realizarlo rápidamente tanto  a nivel físico como mental.

* Masticar bien el alimento: dejando el cubierto entre bocado y bocado, eligiendo ensaladas, verduras y carnes que requiera masticación, produciendo saciedad y ayudándonos a bajar de peso.

* Disfruta, y como decía Hipócrates : “Que el alimento sea tu mejor medicina y tu mejor medicina sea tu alimento”.

Liz Zarlenga

Nutricionista