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Los Cambios fisiológicos se traducen en síntomas muy variados, entre ellos los de la piel. Sin embargo, aunque está claro que la menopausia repercute en ella, muchas mujeres desconocen que esos primeros signos de deterioro cutáneo están vinculados a los cambios hormonales de la menopausia.

La piel seca, deshidratada, la aparición de arrugas, líneas faciales, cambios en la tonalidad y el cambio de tamaño de los poros, son los principales signos que nos dan la alerta que algo sucede.

Las pieles grasas cambian al igual que las secas que se vuelven  “ultrasecas”, siempre se notara como un escalón más a la sequedad.

Estas alteraciones o cambios no afectan en el mismo grado a todas las mujeres. El cambio depende de manera notable del tipo de cutis que se tenga, del estilo de vida que se haya llevado y de los cuidados que le hemos dado a nuestra piel.

Las pieles blancas son más sensibles al sol que las morenas, que cuentan con un factor de protección solar intrínseco, “la melanina”, gracias al cual se queman menos.

Pero esta regla no significa que las morenas estén exentas de problemas. La piel morena, se arruga menos pero se descuelga más. En cambio, el cutis claro se arruga más y se descuelga menos.

TIPS

  • El uso de cremas con principios activos destinados a mejorar la calidad de la piel, gracias a sus contenidos de vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • El uso frecuente de mascaras hidratantes.
  • Un buen consumo de agua.
  • Ácido Hialurónico, para tratar la deshidratación cutánea.
  • La aplicación de Botox, para rellenas arrugas.
  • Peelings, para la renovación, puesto que la regeneración cutánea se vuelve más lenta con la edad.

Debemos tener en cuenta que los cuidados que le demos a nuestra piel “antes de”, es muy importante para retardar un poco todos los signos de deterioro y de envejecimiento al igual que una sana alimentación.

MARÍA EUGENIA SOTO

Esteticista