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De inspiración lencera y con sutiles aires de sensualidad. No existe nada más sublime que el maridaje del encaje y la piel femenina.

Las colecciones de las principales firmas de moda internacionales han adoptado este género en sus colecciones para mostrar un lenguaje indumentario renovado. Ellie Saab, Versace o Dolce & Gabbana. Las pasarelas y las alfombras rojas dejan entrever piezas que lucen un enigmático glamour, colmado de elegancia y discreto atrevimiento. Un nuevo acuerdo textil redefine el concepto de un material elegido por los ojos de los expertos más exigentes, que poco a poco toma las calles de las ciudades.

El origen histórico del encaje se fija por lo general a mediados del siglo XVI y se supone que nació en Venecia. Pero si entendemos por encaje cualquier tejido transparente y bordado, hay que remontarse a las antiguas civilizaciones de Oriente para encontrar sus primeros vestigios. Se pudieron fabricar en la antigüedad bordados sobre telas transparentes, al igual que sobre piezas tupidas y hasta llegar a formarse mallas de pasamanería con adornos, de todo lo cual hay indicios y noticias y así la historia del encaje se confunde con la del bordado.

El extraordinario y creciente uso que se hacía de estas manufacturas en los siglos XVI y XVII, especialmente destinado a la elaboración de golas o gorgueras, cuellos, vuelillos en las mangas, cortinajes, etc. contribuyó enormemente al desarrollo de esta industria y a que se fundaran centros muy activos de la misma, durante dichos siglos en toda Europa, sobre todo, en Italia, Francia, Bélgica (especialmente Flandes), Inglaterra y España.

Hoy el encaje, protagonista indiscutible de las pasarelas de las más reconocidas capitales de la Moda internacional, es un must de cualquier guardarropa.

En blusas o vestidos. Acompañado de chaquetas o maxi accesorios. Lo cierto es que a la hora de elegir, las opciones son casi infinitas.

Con variadas posibilidades, los tiempos en que las piezas de encaje pertenecían a los armarios de mujeres ricas y poderosas es ya parte del pasado. Desde remeras o blusas hasta vestidos de fiesta, pasando por accesorios o zapatos. Todo es cuestión de afilar el ojo y seleccionar aquella pieza que complemente de manera casi mágica con tu estilo.

AnÍmate a jugar con las texturas, los colores y los diferentes cortes en los que el encaje puede resultar tu aliado para hacer brillar aun más tu costado más sexy y elegante, sin miedo a incurrir en excesos.

Germán Montenegro Biscardi

 

El Baúl del Fashionista