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Comienza el año escolar y comienza el año para otro montón de tareas, que sumamos a las agendas de nuestros chicos por diversas razones… llegando a quedar las mismas tan ajustadas como la agenda de un adulto o peor.

Cuando acaban el horario escolar a la mayoría de niños les queda aún una larga jornada por delante. En unos casos son clases de apoyo, en otros, un deporte;  algunos niños, incluso,  realizan varias actividades en una misma tarde, lo que los hace ir de un lado a otro de la ciudad y cuando llegan a casa aún tienen que hacer los deberes antes de bañarse, cenar y acostarse.

Los padres de hoy sienten la necesidad de trasmitirles a sus hijos la noción de autoexigencia, como requisito indispensable para enfrentar la perspectiva de un futuro complejo, acrecentando la tendencia a agendarles cada vez mas actividades, con la intención de que eso los proveerá de armas para estar mejor preparados para el futuro.

En la misma proporción que en los últimos años se ha incrementado la oferta de este tipo de actividades, se ha reducido el tiempo libre para jugar, leer o para estar con los amigos o la familia.

Tanto el tiempo libre, como la vida familiar, deben ser revalorizados, ya que ambos espacios son igualmente necesarios para el desarrollo emocional, creativo, comunicativo y estructurador de la personalidad.

A la hora de inscribir a nuestros hijos en una actividad extraescolar no puede hacerse solo pensando en aprovechar todo su tiempo libre o en ocupar las horas para que no estén solos en casa mientras los padres trabajan, sino que debe hacerse pensando en el niño.

Cómo organizar las actividades:

  • Limita las actividades a dos e intenta que una de ellas sea un deporte.
  • Busca actividades que se puedan realizar una vez que el niño ha finalizado los deberes escolares para evitar que el cansancio comience a afectar su rendimiento en clase.
  • Deja que el niño participe en la elección de las actividades, que sean realmente de su agrado.
  • Asegúrate que la actividad deja al niño suficiente tiempo para hacer los deberes, disfrutar de sus amigos y de su familia.
  • Elige actividades acordes con la personalidad del niño.

El papel de los padres es también fundamental, ya que es recomendable que se involucren en estas actividades, sigan de cerca la evolución del menor y, hablen con los profesores o monitores, además de preguntarle a los niños.