Por mi culpa, por mi culpa, por mi GRAN culpa… Quién no se ha sentido culpable alguna vez?  Quién no le ha temido al rechazo y la soledad por decir que NO a los demás?  Quién no ha hecho cosas que no quería hacer?  Quién no ha sufrido por esto?.

Culpa si nos va bien en nuestra profesión, culpa si eso no sucede;  culpa si laburamos mucho, culpa de no hacerlo; culpa si tenemos ganas, culpa si no las tenemos; culpa de comerte un chocolate en la mitad de tu dieta, menos culpa cuando pensás, bueno lo bajo en el GYM mañana, de nuevo culpa cuando leemos la información nutricional y vemos que tendríamos que caminar como tres horas para hacerlo, y ni te cuento de la culpa cuando al otro día esas horas de caminata quedan en el olvido;  culpa de decirle a una amiga que hablamos en otro momento, cuando ella llama ansiosa para ponerte al día de sus últimos intentos frustrados de relación; culpa al decir SI, culpa al decir NO … culpa ante los debería, culpa ante los quisiera

Se han puesto a pensar cuántas de nuestras actividades diarias son hechas por o para evitar este sentimiento, y cuántas de ellas son eclipsadas por ese bichito con aires de juez que nos somete; vivencias lindas que estamos disfrutando y de repente por alguna razón pasamos de la cresta de la ola a ser revolcadas por la misma, terminando con la cola en la arena.

La culpa es un complejo sentimiento que se genera en base a la responsabilidad, el remordimiento, la autocritica, la condena de tus acciones etc. Como dije un  bichito con aires de juez que nos carcome por dentro, y aunque intentemos silenciarlo él está presente indicando que está bien y que está mal, juzgándonos de una manera u otra.

Pero quién debe decidir que está bien y que está mal? Solamente VOS. Vos  sos la protagonista de tu vida, por eso es muy importante que te cuestiones estos puntos, que reflexiones sobre ellos;   lo que está bien, lo que está mal, lo bueno o lo malo para ti, los “quiero hacer”, los “debería hacer”, conociéndote a vos misma controlaras la culpa, de lo contrario puede bloquearte, evitar que continúes adelante, destruyéndote y destruyendo tu autoestima.

Todos cometemos errores de los cuales no estamos particularmente orgullosos, pero mirar al pasado constantemente recriminándonos por los mismos supone un gasto de energía innecesario que no nos reporta nada positivo. El sentimiento de culpa simplemente nos encierra en un círculo masoquista que se hace cada vez más estrecho.

No obstante, debe puntualizarse que la culpa se manifiesta de diversas formas:

– Quienes se sienten culpables de todo lo ocurrido, incluso si no es su responsabilidad.

– Quienes culpabilizan a los demás de todo lo ocurrido para liberarse de la cuota de responsabilidad individual.

– Quienes ponen la responsabilidad en las circunstancias pensando que nadie tiene la culpa de nada sino que son las situaciones del medio las que determinan los comportamientos.

Cualquiera de estas expresiones de culpa son igualmente negativas y dañinas para la persona ya que las responsabilidades se esfuman, sin tomar las riendas de nuestra vida.

En muchas ocasiones nos vemos sumergidos en la culpa. El problema en sí no radica en no sentir la culpa (porque sobre esto no podemos accionar) sino en manejar estos sentimientos y afrontarlos desde una perspectiva positiva. Para lograrlo es esencial que asumamos algunos pasos:

ü  Abandonar el pensamiento polarizado y asumir una postura más flexible. Pensar en los aspectos positivos y negativos que encierra cada situación a la cual nos enfrentamos cotidianamente. Apreciando las diversas facetas de las situaciones y comportamientos podremos ver que la vida no es blanco y negro sino llena de matices.

ü  Las comparaciones son odiosas pero inevitables. Tené siempre presente tus ideales y valores, para manejarte en la vida en base a ellos y no en base a lo que digan o esperen los demás.

ü  Hallar las causas de los sentimientos de culpa desarrollando un diálogo interior. Este diálogo interior (siempre que sea sincero) nos develará algunas ideas irracionales de causa y efecto. Por ejemplo, la madre experimenta sentimientos de culpa porque estaba en el trabajo mientras el hijo sufría un accidente doméstico bajo la supervisión de la niñera. La lógica nos indica que ella no tenía forma de presuponer o evitar el accidente y que necesita trabajar para poder mantener la familia, por ende los sentimientos de culpa son totalmente infundados. En muchas ocasiones la clave para eliminar la culpa radica en saber repartir las responsabilidades asumiendo aquella cuota que nos corresponde, pero no más allá.

ü  Planificar el futuro. Aún si asumimos nuestra responsabilidad en una situación y cometimos un error, lo más productivo es mirar al futuro y pensar en cómo podemos corregir el daño. La culpa nunca es la solución porque nos encierra en la trampa del inmovilismo y el sufrimiento.

ü  Recuerda esta frase: “todo no se puede”. Da lo mejor de ti, lo más que puedas en cada cosa que emprendas; con la tranquilidad de haber hecho tu mayor esfuerzo.  No te culpes ni te castigues por lo que salió mal, siempre está la posibilidad de volver a empezar.

¿Tiene solución? Entonces, por qué te preocupas…

 

¿No tiene solución? Entonces, por qué te preocupas…

Lic Silvina Filice