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[pullquote_left]El avance tecnológico ofrece cada vez mayores oportunidades para mejorar nuestra calidad de vida.[/pullquote_left] En materia de tratamientos estéticos esto se traduce en procedimientos alternativos no quirúrgicos, económicamente muy accesibles y de probada eficacia.

Hoy, luego de una evolución constante de 10 años, el tratamiento de la piel con “láser de dióxido de carbono” es ya una opción probada para combatir arrugas faciales, manchas en el rostro, cuello y pecho, envejecimiento de la epidermis por acción del sol y secuelas de acné.

El tiempo de recuperación de la piel tratada es realmente breve – está entre una y dos semanas – y ésto porque la gran precisión y diferentes potencias adecuadas a cada caso, permiten que el láser sólo actúe sobre un porcentaje (o fracción) de la piel que es objeto de la mejora, no afectando el área circundante.

Después de atravesar con seguridad la superficie, el láser se concentra en puntos específicos que están debajo de la epidermis afectada por arrugas, decoloración o cicatrices del acné. Durante ésta actividad incentiva además el aumento de la producción de colágeno por calentamiento marcado de la dermis, otorgando a nuestra piel un aspecto sano y fresco, al mismo tiempo que desaparece las manchas, atenúa las marcas y rellena las líneas finas y las arrugas. Cuando el área tratada completa el proceso de cicatrizado, aparece la epidermis nueva y sana, que hace que tengamos la tersura de una piel joven y sin marcas.

El láser CO2  llega a la piel en pulsos de una manera atenuada, dejando menos secuelas en la misma, pero con mayores efectos en la profundidad de penetración, lo que da como resultado una piel rejuvenecida, más clara, de tono uniforme, sin irregularidades en la textura y con desaparición de manchas y arrugas. “Una piel nueva y sana con sólo un tratamiento”.

 

Una sesión de láser CO2 equivale a 15 sesiones de peeling químico. Es un tratamiento que se realiza en consultorio y completamente ambulatorio. No se utiliza ningún tipo de anestesia, sólo una crema tópica como calmante localizado en la zona tratada.

Una de las grandes diferencias que presenta el láser CO2 con otro tipo de tratamientos, es la precisión con que pueden tratarse áreas microscópicas de la piel. Como el método es tan exacto, se puede aplicar de forma segura y eficaz en áreas de piel delicada, como el cuello, el pecho y las manos, además del rostro, siendo perfectamente posible su repetición con el tiempo para acrecentar sus efectos.

Se presentan resultados en dos etapas, los inmediatos y los progresivos en un periodo de tres a seis meses, debido no sólo a la estimulación de la producción de colágeno sino a que las capas más profundas continúan su recuperación en los meses siguientes.

Su aplicación es también un complemento ideal de las sesiones localizadas de radiofrecuencia para tratar la flacidez en sectores específicos.